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Sapere aude!

Atenea.

Atenea.

En la mitología griega Atenea es la diosa prudente. Es el símbolo del pensamiento y la inteligencia. Los griegos estimaban mucho a esta diosa, particularmente los atenienses, cuya polis lleva su nombre.

 

Los atenienses creían que el mochuelo (o la lechuza) era el pájaro de Atenea y así la representaban a veces. Esta asociación se debe a que el mochuelo ve en la oscuridad, del mismo modo que Atenea ve las cuestiones difíciles. El tetradracma griego tenía la efigie de un mochuelo o una lechuza en honor de Atenea. La planta con la que se la suele identificar es el olivo, una de las fuentes de riqueza de Grecia. Atenea es la diosa civilizadora. En ella coincide el ideal de la sabiduría, del trabajo incesante y de la virginidad.

 

Se la representa alta, serena, con lanza, casco y coraza. En la coraza suele estar grabada la cabeza de la Medusa (la Gorgona).

 

Según los griegos a Atenea se deben muchos inventos: la flauta, la olla de barro, el arado, el yugo, las bridas, el carro y los barcos. Es la diosa de la ciencia y de los números, así como de todas las artes propias de las mujeres antiguas. Aunque es una diosa guerrera no obtiene ningún placer de la lucha, los griegos la suelen representar como la diosa que busca el diálogo y la paz. Tan sólo lucha cuando no hay más remedio. Los mitos cuentan cómo en tiempos de paz no lleva ningún arma. Sin embargo, en las batallas nunca pierde, ya que cuenta con una inteligencia extraordinaria.

 

Es una diosa virgen (partenos), la única junto con Artemisa, algo extraño en un mundo mítico como el griego, donde casi todos los dioses son tremendamente libidinosos. De todas las diosas del panteón griego es la que tiene menor carácter legendario y mayor fuerza simbólica. En la Acrópolis se conservan varios templos dedicados a ella: el Partenón (que significa ‘de las doncellas’ en referencia a las chicas que se ocupaban del templo,) el Erecteo (o Erecteion) y el templo de Atenea Niké (la victoria.)

 

Su nacimiento se relata en un mito estrambótico que solían contar las sacerdotisas de Atenea. Zeus se unió con la titánide Metis que intentó huir muchas veces de la insistencia del dios. Finalmente la atrapó y la dejó encinta. Un oráculo dijo que primeramente daría a luz a una niña, pero que si tenía un segundo hijo desbancaría a Zeus, tal como Zeus había hecho con Urano y Urano con Crono. Zeus no quería perder su poder y decidió acabar con Metis de un modo extraño: se la tragó de un bocado. Cuando se cumplió el tiempo Zeus sintió un insoportable dolor de cabeza. Hermes comprendió lo que pasaba y llamó a Hefesto para que abriese el cráneo de Zeus. Cuando lo hizo por la brecha salió Atenea, ¡completamente armada!

 

Cosas de los griegos.

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